
"Es un acuerdo muy astuto porque al no identificar los proyectos sino el volumen de energía, los gobiernos evitan que podamos hacer cálculos para saber el número total de hectáreas inundadas y de poblaciones que serán desplazadas", explica a ELMUNDO.es Mariano Castro, de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, quien denuncia el apresuramiento de ambos líderes en concretar su firma.
"El Perú hoy día tiene un potencial de energía limpia nueve veces mayor que la demanda interna, por lo tanto, no hay justificación suficiente para que se apresuren en construir estas centrales y tengamos que asumir todos los costos ambientales y sociales", denuncia el experto.
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